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La banca da por perdido al menos medio año en hipotecas

El sector coincide con el Banco de España en que no hay visibilidad alguna en el mercado inmobiliario.

A pesar del parón económico provocado por el estado de alarma, la banca española mantiene prácticamente intacta su competitiva oferta comercial de préstamos a tipo variable y a tipo fijo. Los tipos de interés se encuentran en los niveles más bajos de la historia, pero el escaparate de productos de hoy constituye un auténtico brindis al sol.

Desde el propio sector financiero se reconoce que el mercado está técnicamente paralizado desde que comenzó el mes de abril y que sólo se están cerrando las operaciones que estaban comprometidas antes de la activación del estado de alarma.

Por lo tanto, la banca española ya asume que la vuelta a la normalidad perdida desde la última quincena de marzo se irá con toda seguridad más allá del próximo verano. Por lo tanto, el sector da por perdido al menos medio año en el negocio hipotecario.

Todas las fuentes del sector consultadas por Expansión están de acuerdo en que el parón de la actividad impide realizar una valoración medianamente fiel de las viviendas. Es decir, que en este punto del estado de alarma las tasadoras no pueden alcanzar en sus informes valoraciones creíbles.

 

Coincidencia

Por lo tanto, coincide plenamente con las estimaciones del Banco de España. En un escrito dirigido la semana pasada a las asociaciones de tasadoras, el supervisor advertía de que el método de comparación para fijar el valor de una casa ya no es válido e incluso lanzaba el mensaje de que si no hay métodos alternativos se debe «rehusar el encargo».

Por lo tanto, uno de los peldaños clave de la cadena hipotecaria se tambalea en un mercado que efectivamente se ha quedado sin referencias, quizá por mucho tiempo.

El propio Banco de España prevé que a lo largo de «la segunda parte de este año sí existirán proyecciones macroeconómicas y datos del mercado inmobiliario que permitirán estimar por las sociedades tendencias negativas en su evolución futura, a los efectos de introducir ajustes en el valor de mercado».

Por lo tanto, queda una larga travesía del desierto para evaluar el auténtico impacto de la crisis en el precio de las viviendas. Los expertos esperan una caída entre el 20% y el 45% según las distintas comunidades autónomas.

Con las agencias inmobiliarias cerradas, los tasadores sin referencias, los potenciales compradores confinados y los notarios restringiendo al mínimo su actividad, el mercado inmobiliario está bloqueado en un 2020 que la banca había empezado a todo gas en el negocio hipotecario.

La razón es que este segmento ya estaba emitiendo síntomas evidentes de cansancio en los últimos trimestres. Una erosión que la banca quería limitar compitiendo aún más en precios y otras condiciones.

Según datos del Ine, el número de préstamos para adquisición de vivienda creció un 2,7% (ver gráfico) en 2019. Ha sido el sexto año consecutivo de subidas, pero el aumento porcentual del año pasado es el más bajo desde 2014. Es decir, desde el comienzo de la recuperación del mercado, que tocó fondo en 2013, cuando el número de préstamos para compra de vivienda cayó por debajo de los 200.000.

A esta pérdida de tracción en los últimos trimestres, se suma la amenaza de las hipotecas amortizadas, que siguen creciendo a buen ritmo y van a rebajar sensiblemente el saldo neto de préstamos activos, que generan intereses.

 

Ralentización

El otro indicador que aún no recoge el impacto del Covid-19 pero que demuestra que el negocio inmobiliario ya estaba lejos del pico antes del comienzo de la crisis, es que el volumen de compraventas de casas apenas crecio un 0,1% en febrero. En el segundo mes del año se firmaron un 6% menos de operaciones que en enero y la caída hasta febrero se sitúa ya en el 1,3%.

Por lo tanto, la banca asume que los ingresos generados por el negocio hipotecario van a sufrir una fuerte reducción en 2020, antes y después del estado de alarma.

Al impacto del parón económico se sumará después la profunda revisión que la banca deberá afrontar tanto sobre el nivel de riesgo de la actual cartera hipotecaria como sobre el de los potenciales compradores de vivienda.

Es decir, establecer una nuevo foto fija del mercado hipotecario español en el escenario de caída del PIB del 8% que establece el FMI, con un aumento de la tasa de paro hasta el 20%.

Fuentes financieras creen que esa foto fija no estaría disponible al menos hasta después del verano como mínimo. Y reconocen también que el universo de potenciales compradores a los que dirigen sus mejores ofertas se va a reducir sensiblemente por el impacto de la crisis.

En los últimos trimestres, la banca ya había intensificado su estrategia de premiar con precios muy bajos a los clientes más solventes con el objetivo de reducir riesgos.

Fuente: expansion.com

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